DIA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL SIDA
Información enviada por la Asesora de Salud del Distrito “O”1 León Viky Estrada de Sandilli.

El Día Mundial de la Lucha contra el Sida, que se conmemora el 1 de diciembre de cada año, se dedica a dar a conocer los avances contra la epidemia mundial de sida causada por la extensión de la infección del VIH. Se eligió el día 1 de diciembre porque el primer caso de sida fue diagnosticado en este día en 1981
Significado de la palabra sida:
*Síndrome: conjunto signos y síntomas que caracterizan a una enfermedad.
*Inmuno: se refiere al sistema inmunológico encargado de defender a nuestro cuerpo de las enfermedades.
*Deficiencia: indica que el sistema de defensa no funciona normalmente.
*Adquirida: no se hereda es provocado por un virus.
Qué es el virus VIH y el SIDA?
VIH (virus de inmunodeficiencia humana) es el virus que produce la enfermedad del SIDA. Este virus pasa de una persona a otra a través del contacto de sangre con sangre (transfusiones sanguíneas, agujas infectadas con VIH y contacto sexual). Además, una mujer embarazada infectada puede contagiar a su bebé con el virus VIH durante el embarazo, el parto, o en el amamantamiento.
El SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) se adquiere cuando la infección por VIH debilita el sistema inmune del individuo de tal modo que le resulta difícil luchar contra ciertas enfermedades e infecciones “oportunistas” que aprovechan un sistema inmune debilitado y producen el Sindrome
Los siguientes pueden ser signos de alarma de infección con VIH:
- Pérdida rápida de peso
- Tos seca
- Fiebre recurrente o sudoraciones nocturnas intensas
- Fatiga pronunciada
- Inflamación de ganglios linfáticos en axilas, ingle o cuello
- Diarreas persistentes por más de una semana
- Lunares blancos o manchas inusuales en lengua, boca o garganta
- Neumonía
- Manchas rojas, marrones, rosadas o moradas sobre o debajo de la piel, dentro de la boca, nariz o párpados
- Pérdida de memoria, depresión u otros trastornos neurológicos
¿Cómo prevenir el VIH/SIDA?
La transmisión del VIH puede ocurrir cuando la sangre, el semen, los fluidos vaginales o la lecha materna de una persona infectada ingresa a su cuerpo. El mejor modo de prevenir el VIH es evitar las actividades que permiten que el virus ingrese a nuestro cuerpo. Si desea mayor información sobre prevención del VIH/SIDA, consulte a un médico o a otro profesional de la salud.
¿Qué pasa cuando una persona es seropositiva y cuál puede ser su evolución?
Podemos separar tres fases que pueden presentarse después de la infección por HIV:
– Primoinfección: las personas infectadas comienzan a fabricar anticuerpos anti–HIV que podrán detectarse con la prueba serológica. Las personas son, entonces, seropositivas.
– Evolución: en una segunda fase de la infección, de 6 meses a 10 años o más, pueden aparecer manifestaciones clínicas en algunas personas y en otras, evolución hacia el SIDA (forma grave de la infección por HIV), mientras otro tercer grupo puede mantenerse sin manifestación alguna. Entre los síntomas menores de la infección por HIV pueden encontrarse manifestaciones clínicas persistentes, tales como aumento constante del volumen de los ganglios en diversos lugares del cuerpo, pérdida de peso superior al 10% del peso corporal, fiebre y sudores nocturnos, formas graves de herpes, diarrea persistente y abundante. Estos síntomas no son específicos del SIDA ya que muchas enfermedades, generalmente benignas, pueden ocasionar estas mismas manifestaciones. Las personas que tienen un bajo porcentaje de linfocitos T4 corren un riesgo elevado de evolucionar hacia la enfermedad.
– SIDA:Las personas que desarrollarán SIDA, debido a que el sistema inmunitario está fuertemente deteriorado, pueden presentar las siguientes manifestaciones:
• Infecciones oportunistas;
• Algunos cánceres (linfomas y sarcoma de Kaposi);
• Otras afecciones: trastornos neurológicos, síndrome de adelgazamiento
El afecto no contagia:Se ha demostrado científicamente que los contactos de la vida cotidiana NO transmiten el HIV: no se transmite por abrazar, besar, compartir vasos y cubiertos, tomar mate o intercambiar ropa con una persona infectada; tampoco por compartir el lugar de trabajo o salón de clase, utilizar el mismo baño o pileta; lavarla o dormir en su misma cama. Los insectos no lo transmiten; el sudor, o las lágrimas de quienes padecen esta infección tampoco. En una palabra, querer y apoyar a una persona infectada no trae riesgos; al contrario, tiene efectos positivos en su salud y en quienes le rodean.
Los que rechazan y discriminan a los portadores del HIV–SIDA ignoran las verdaderas características de la enfermedad. Estar informado sobre los modos en que sí se transmite es el primer paso para la prevención.
No hay ninguna prueba de transmisión del virus del HIV por mosquitos, o por cualquier insecto que pique. Esto no es así, en cambio, con otras enfermedades que sí tienen esta vía de contagio. Las investigaciones en zonas tropicales muestran que las enfermedades transmitidas por mosquitos afectan a toda la población (niños, adultos, personas de edad avanzada) sin hacer diferencias. No es el caso del HIV que, en esas mismas zonas, afecta prioritariamente a las personas jóvenes, sexualmente activas.
¿Tiene cura?
La erradicación del HIV en los pacientes infectados no parece posible con los tratamientos actuales. Propiamente hablando, hoy el SIDA es incurable. Sin embargo, muchos de los procesos oportunos que comprometen la vida de los pacientes con SIDA tienen tratamiento eficaz. Además, la administración de fármacos anti–retrovirales ha permitido alargar considerablemente la supervivencia de los sujetos seropositivos, de manera que la enfermedad se ha convertido en un proceso crónico.
A pesar del amplio desarrollo que ha alcanzado la investigación de esta enfermedad en los últimos años, no parece aún cercana la posibilidad de disponer de una vacuna eficaz.
El lazo rojo fue creado por el grupo Visual AIDS en Nueva York en 1991. Hoy, es el símbolo internacional de la toma de conciencia sobre el VIH/SIDA. Cada vez lo llevan más personas en todo el mundo para demostrar su solidaridad y apoyo a los afectados por el VIH, a los enfermos, a los que han fallecido y a los que se preocupan por alguien que sufre la enfermedad. En 1996 el Programa Mundial de Naciones Unidad para el VIH/SIDA (ONUSIDA) lo incorporó de manera oficial a su logotipo
